¿Te imaginas tener que abandonar a tus hijos sin garantías de volver a verlos? Ese es el caso, increíble, extremo e inconcebible, al que se han visto abocadas cinco mujeres subsaharianas deportadas de Argelia. ¿Por qué no llevan con ellas a sus bebés, aunque deban buscarse la vida en otros lares? Sencillamente, para no sacrificarlos. Para no someterlos a un largo e intenso viaje, atravesando los 2.400 kilómetros del desierto del Sáhara, sin comida, bebida y apenas ropa de abrigo. Un itinerario en el que muchos los niños perecen, no pudiendo soportar las extremas temperaturas o la falta de alimentos. Las madres lo saben y, para salvarlos, renuncian a ellos.
Este hecho está lejos de ser un fenómeno aislado, según podemos leer en un artículo publicado por El País. De hecho, en el mismo se relata la triste peripecia de este grupo de mujeres camerunesas expulsadas de Argelia, que se han visto obligadas a dejar a sus hijos en Orán. La situación, pese a haber sido negada por el Ministerio del Interior argelino, ha sido denunciada a través de un informe elaborado por dos voluntarios del sindicato autónomo de la función pública (SNAPAP), Fouad Hassam y Mechri Salim, y auspiciados por la Liga Argelina de Derechos Humanos. Pero el periplo judicial de estas cinco mujeres dem Camerún, hasta llegar al momento de su expulsión del país, no ha sido fácil.
De hecho, todas fueron apresadas al ser delatadas a la policía por una vecina que conocía que ejercían en secreto el rito católico. Todas ellas, con hijos recién nacidos o bebés, pasaron un tiempo en prisión junto a ellos. Tiempo en el que, además, las autoridades no alimentaron a los pequeños. En Argelia, los detenidos no son mantenidos por las autoridades carcelarias, sino que se encuentran a merced de que familiares o amigos se presten a proporcionarles víveres. A los pocas semanas les informaron de que se iniciaba el proceso de deportación, tanto para ellas como para sus bebés. Pese a ello, las mujeres consiguieron dejarlos al cuidado de familiares y amigos, no queriendo tentar a la suerte. No en vano, y durante la travesía en coche que las llevó de Argelia a Mali, las detenidas no contaron con prendas de abrigo con las que soportar el intenso frío nocturno, y tampoco con apenas comida y agua.
De Mali, estas cinco mujeres deberán arreglárselas para llegar vivas a su Camerún natal. Una vez allí, se encontrarán con el drama de no saber cuándo se reencontrarán con sus hijos, que permanecen aún en Argelia.
Fuente / El País
Foto / Celso Flores