La comunicación de los sordos
Según la Real Academia de la Lengua Española, la sordera es la privación o la disminución de la facultad de oír. En España hay casi un millón de afectados y es una discapacidad que pone en una situación de vulnerabilidad a las personas, ya que genera problemas importantes a la hora de comunicarse con los demás. La discapacidad auditiva ha existido desde siempre, pero desgraciadamente las personas que la sufrían no han tenido el reconocimiento que se merecían. Durante siglos, se veían como enfermas, que no debían tenerse en cuenta y, ni mucho menos, educarse.
Por suerte esta situación ha cambiado mucho, pero sí que es verdad que las personas sordas siguen teniendo muchas barreras que superar para que se produzca una integración absoluta en la sociedad. Hay muchas asociaciones que agrupan a los sordos para defender sus intereses y facilitar que tengan una vida mejor, resolviendo sus dudas y problemas. Es el caso de, por ejemplo, la CNSE, la Confederación Estatal de Personas Sordas, que es una organización sin ánimo de lucro fundada oficialmente en 1936.
Desde su creación, ha integrado las 17 federaciones de cada comunidad autónoma. Su idea es promover la inclusión social de toda persona sorda, defender sus intereses y resolver cualquier situación y problema que pueda tener tanto la persona como su familia o entorno más cercano. Se pretende que las personas con discapacidad auditiva puedan participar también en la información, en la política, sociedad, la economía y la cultura, que por el hecho de estar sordos, eso no impida que puedan desarrollar su vida plenamente.
Las personas sordas se pueden comunicar de dos maneras. En primer lugar, usando la lengua oral. No hay que tener la idea de que toda persona sorda también es muda, por lo tanto, hay que abandonar el concepto “sordomudo”, que incluso es ofensivo para la comunidad, ya que pueden hablar sin ningún problema. Pero la forma más conocida de comunicarse es mediante la lengua de signos, que consiste en el uso de las manos como medio de expresión. Cada palabra o expresión tiene su propio signo, que es aprendido y reconocido por toda persona sorda. Además, también existe el alfabeto dactilológico, que es el abecedario de la lengua de signos. Este lenguaje es muy completo y permite a los sordos poder entenderse, con estructuras gramaticales completas y con signos para cada concepto.
Sin embargo, el mayor problema que tienen estas personas es la poca capacidad de adaptación a sus necesidades de las personas que no son sordas. Muchas personas sordas tienen problemas con la comunicación escrita, ya que no se les ha enseñado bien. El sistema educativo es oral y no se ha adaptado suficientemente a las necesidades de la comunidad sorda. Por ello, es muy recomendable que todas las personas aprendan, ni que sea un poco, lengua de signos.
La comunidad sorda es muy variada y diversa. Como la lengua oral, existe la lengua de signos catalana y la española, que son diferentes, aunque comparten algunos signos en común. Y hay que tener muy claro que, aunque estas personas no puedan escuchar, sí que son capaces de estudiar, aprender, trabajar, escribir y llevar una vida normal como cualquier otro.
Foto: daveynin en Flickr

