El pasado junio falleció Vicente Ferrer, un hombre que dedicó toda su vida a luchar contra las ínfimas condiciones en las que viven muchos habitantes del planeta. Aunque su labor se centró básicamente en la Índia, también contribuyó a través de sus fundaciones (Acción Fraterna en el Mundo y, posteriormente, la misma Fundación Vicente Ferrer) a luchar a favor de todo tipo de causas humanitarias. Como todos los grandes nombres relacionados con la defensa de la paz, también tuvo que sufrir en diversas ocasiones el desprecio de los dirigentes de la Índia, llegando incluso a ser expulsado del país durante meses.
Es por eso que, a pesar de que el Nobel de la Paz no se otorga como título póstumo, la opción de premiar su legado a través de la Fundación es una gran oportunidad. Y es que ya en vida de Ferrer se intentó que se le concediera este reconocimiento, algo que jamás sucedió. En este segundo intento, la promoción esta siendo incluso mayor. Después de presentar la candidatura en Oslo hace un mes, la campaña nobeldelapaz.org se ha dado a conocer en varios medios de comunicación. La iniciativa para recoger firmas es muy atrayente: con cada firma, una paloma de la paz recorre dos quilómetros, habiendo conseguido ya a mediados del mes pasado dar dos vueltas al globo. Se puede firmar hasta el próximo 8 de octubre, día en que se hará público el ganador en Noruega.

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