El Gobierno colombiano se ha propuesto trabajar para prevenir y erradicar el trabajo infantil que afecta a alrededor de dos millones de niños de este país sudamericano.
Trabajan 393.038 niños y adolescentes en el sector agrícola, y 338.965 en el comercio informal. En 894 municipios la explotación de la mano de obra se da en la minería.
Como estrategia nacional se propone identificar a los niños explotados o en riesgo de serlo, implantando medidas urgentes de forma coordinada con instituciones públicas y privadas. Y trabajando en el servicio educativo, con programas, propiciando el uso creativo del tiempo libre y aplicando el sistema general de protección social.
Asimismo, se busca favorecer el acceso de las familias a los servicios sociales que permitan que los niños no busquen alternativas de supervivencia siendo explotadas en el trabajo, cuando deberían estar en la escuela.
La necesidad de que todos los niños tengan acceso a la educación es una forma de erradicar
el trabajo infantil y en consecuencia salir del círculo de la pobreza en el que están inmersos.
Con el lema “El trabajo no es cosa de niños” Global Humanitaria (GH) desarrolla la campaña contra la explotación infantil para informar, denunciar y difundir la situación en la que están inmersos millones de niños y niñas en la actualidad.
Muchas organizaciones internacionales han denunciado el trabajo infantil y han iniciado campañas para que los gobiernos emprendan acciones en beneficio de los derechos y la protección de la infancia. Según la OIT “el trabajo forzoso está presente de una u otra forma en todos los continentes, en casi todos los países y en cualquier tipo de economía”.
Niño es todo ser menor de 18 años, así lo establece la Convención Internacional de los Derechos del Niño aprobada en 1989 por la Asamblea General de Naciones Unidas. Una serie de principios generales contempla la protección de sus derechos, libertades y condiciones para su desarrollo. Así, los niños tienen derecho a la educación, a la salud, al juego, a la protección contra el maltrato y el abandono. Cuando se ven obligados a trabajar, compatibilizar trabajo y asistencia a la escuela supone un esfuerzo que se traduce, en el mejor de los casos, en altos niveles de retraso y deserción escolar. Sin educación, se reproduce el círculo de la pobreza.
Los niños trabajan por causas diversas aunque la pobreza es la causa principal: en esas circunstancias de ellos depende su propio sustento o el de sus familias.
El trabajo infantil está relacionado con la exclusión social: cuanto mayor es la tasa de desempleo en adultos, también se incrementa. Y afecta por igual a niñas y a niños aunque, a partir de los 12 años, más a los varones.
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