Adulterio, ¿pecado mortal?
Publicado en:Derechos Humanos, Ongs

- Las mujeres iraníes sufren especialmente la falta de Derechos Humanos
Tras la revolución islámica de 1979 el código penal que rige en Irán está ligado a la ley islámica (sharía). Desde el mundo occidental quizás podamos ver este hecho como un atraso respecto a la separación entre Iglesia y Estado que se consiguió durante la Revolución Francesa. Bien es cierto que las ideas de Voltaire aún no han sido plenamente aceptadas ni en Europa, ni en América, por lo que tampoco se puede pretender que lo sean en Asia o África. El caso de España, donde hasta hace pocos años la Iglesia tomaba decisiones de Estado, es bastante representativo. También lo es el de Estados Unidos, principal potencia del mundo occidental, donde el cargo de Presidente todavía se jura sobre la Biblia. Sin embargo, la influencia de la religión en estas sociedades está disminuyendo. En cambio, los países islámicos, tanto de África como de Asia, a pesar de los intentos de occidentalización que en ellos han tenido lugar, siguen reaccionando contra cualquier ensayo de separar la religión de la vida social o política.
Con el Sah de Persia, Irán se convirtió en uno de los países de tradición islámica más avanzados en libertades sociales y políticas. Sin embargo, la victoria de la revolución encabezada por el ayatolá Jomeini devolvió al país a los islamistas. Fue entonces cuando los pecados se convirtieron de nuevo en delitos y cuando los jueces dictaban sentencia en base a una más que polémica lectura de las sagradas escrituras islámicas.
La reciente condena de Shakine Mohammadí Ahstiani a morir lapidada en Irán por ser adúltera me ha recordado los otros muchos casos que se dan en el mundo. Amnistía Internacional ha hecho una llamada para intentar detener este brutal castigo y ha denunciado que este tipo de sentencia suele ser habitual en Irán. En su página web Amnistía muestra una lista de personas iraníes que han sido condenadas a morir lapidadas por hechos semejantes. Es increíble que el adulterio tenga tan diferentes consecuencias en el mundo occidental y en el mundo islámico.
La condena a muerte por lapidación puede servir de termómetro para saber por qué tipo de personas está controlado un país. Bien es cierto que Irán es cada vez un país más opresor y que la influencia de los ayatolás es más notable, pero al lector común no deja de sorprenderle este tipo de noticias. Entonces, uno se pregunta, ¿cómo pueden existir mentes tan enfermas que aprueben este tipo de castigo? Que exista la lapidación en países como Somalia, donde el Estado brilla por su ausencia, la guerra es el principal medio de subsistencia y el control de ciertas zonas está en manos de extremistas islámicos, no es de extrañar. Pero que estas barbaridades se cometan en un país como Irán, que debería ser, si atendemos a su pasado histórico, una de las potencias islámicas más occidentales, es increíble.
Foto: Voyou Desoeuvre en Flickr
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