
El Paso al otro lado está tapiado
Si escribimos “Ciudad Juarez” en el Google Imágenes se produce un curioso contraste. Por un lado, fotografías que muestran una ciudad típicamente mexicana, sin señales aparentes de conflicto o precariedad. Por el otro, cuerpos muertos en el suelo frente a hombres armados y personas en pleno llanto desesperado. Quién no conozca lo que sucede puede pensar que todo es producto de una coincidencia macabra: lo que es el nombre de una localidad es, a la vez, el de algún conflicto sangriento en algún lugar remoto. Pero aunque parezca mentira, ambos nombres significan hoy la misma cosa.
“En el 2007, antes de que comenzara la llamada guerra contra el narcotráfico del presidente Felipe Calderón apoyado con el Ejército y la Policía Federal, y llegaran para ‘proteger’ a la población, hubo 317 asesinatos en un año. Lo de ahora en un mes. El 98 por ciento de los crímenes se quedan impunes. Y en los que resuelven hay chivos expiatorios: inocentes convertidos en culpables. Más familias rotas. Y más de 10 mil niños huérfanos“. Es el testimonio de Judith Torrea, una periodista afincada en la ciudad desde hace 12 años que día a día relata las atrocidades que en ella se cometen. Sin duda, su blog es el documento más recomendable y escalofriante para entender lo que sucede en el lugar.
Ciudad Juárez se encuentra en la frontera con los Estados Unidos, justo enfrente de El Paso. A un lado de la frontera abundan las casas de clase media- alta y el ambiente huele a seguridad. Al otro las apariencias engañan. El narcotráfico y la presunta lucha contra él por parte del gobierno dejan cifras escalofriantes de muertos al día. A veces rondan los 40 y son pura cuestión de azar. Cualquiera puede morir sólo por estar en el lugar equivocado y en el momento equivocado. A tiros y sin preguntas previas.
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